El terremoto IU-Podemos visto por un marciano


George Town, Penang, Malasia, 7 de mayo de 2016

Si alguien que viniera de Marte y aterrizara en las calles de Madrid quisiera hacerse cargo de cómo anda el país, sus problemas candentes, sus gentes, el funcionamiento de la justicia, la distribución del poder, creo que no lo tendría muy difícil, eso en el caso de que actuara con un poco de inteligencia y estuviera al tanto de que cualquiera que quiera ejercer su influencia y su poder sobre el resto de la población necesariamente tiene que estar armado con un importante dispositivo de propaganda que le permita convencer a la comunidad a la que quiere dominar de las bondades de sus actos, aunque estos sean actos criminales. Una vez conocido esto último sólo tendría que hacer un breve estudio de esos medios de comunicación y de la relación que existe entre ellos y el poder de facto en el país.

Así que a nuestro visitante, el marciano de turno, en la primera semana después del aterrizaje le cabría hacer una lista de los principales periódicos, las emisoras de radio y las cadenas de televisión. No pasaría mucho tiempo antes de que observara atónito la desproporcional cantidad de medios en manos de “los otros”, los pocos que tienen en sus manos los hilos de la gobernabilidad y la pasta, frente a la prácticamente nula disponibilidad de la gente de la calle, la unánime mayoría de la población, de medios con que expresar su punto de vista, para describir una realidad que de hecho ha enrejado y monopolizado el poder a través de esos exorbitados medios de comunicación a su favor, para convertirla en un esperpento que apenas nada tiene que ver con lo que sucede en el país. Nuestro marciano, no un intelectual sino simplemente un ser de inteligencia mediana pero con un claro sentido de la objetividad y unas buenas dotes para saber dónde el sentido común está presente y dónde se le retuerce para encubrir intereses torticeros, se encontrará con que la presencia en los medios de comunicación de una información veraz en los temas que conciernen a los intereses de la clase dominante es prácticamente nula; más, se encontrará, muy curiosamente, que ese noventa y cinco, noventa y seis o noventa y siete por ciento que representan los medios torticeros, muy curiosamente, qué casualidad, son los que están precisamente en las manos de ese grupo de personas, el tres, el cuatro, el cinco por ciento de la población que acapara la riqueza del país que es producida por el grueso de los ciudadanos.

Llegado a ese punto, nuestro visitante habrá descubierto que para conocer por tanto el grueso de la realidad lo que tiene que hacer es estudiar muy minuciosamente lo que pueda encontrar en ese tres, cuatro, cinco por ciento de los medios que no son afines ni al sistema estatuido ni a los grupos de influencia económica y política dominantes.

Pero ¡ah!, si nuestro marciano tuviera la suerte de haber aterrizado en estos días en nuestro país, ah, entonces se iba a divertir de lo lindo, porque conociendo ya cómo está el patio, todo el pasto servido por los medios de comunicación dominantes, con toda seguridad le iba a servir para divertirse un buen pedazo. Porque conociendo ya de qué va la cosa, ni la mierda, ni el fango, ni las mentiras más ponzoñosas, iban a servir para otra cosa que para que un espectador avisado se divirtiera adivinando cabalmente lo que toda esa artillería significa, una terrible diarrea, un terror a lo que viene, un asunto de digestión muy difícil que va a arruinar el futuro a los sinvergüenzas de toda condición; un cubo de orines por encima de sus lindas y asustadas cabezas. Sí, ellos tan guapos y tan prepotentes todos. A nuestro marciano le esperan buenos tiempos, igualito que al país; va a tener la oportunidad de contemplar cómo ese terremoto de IU-Podemos, una realidad que cuatro años atrás jamás de los jamases nadie hubiera podido imaginar ni soñando en un país que dormía profundamente desde hacía décadas un soporífero sueño, pone el país patas arriba. Como en el cuento de la Bella Durmiente vino el 15M y con su beso primaveral en nuestros labios nos despertó. Bendito él y sus promotores.

Es el caso que nuestro viajero interplanetario pasa ahora las tardes y las mañanas enfrascado en sustanciosas lecturas; de aquí hasta el 26 de junio nuestro marciano va a tener una bellísima oportunidad para aprender. Le vamos a recomendar que en vez de meterse en tochos de política y sociología se dedique plenamente a leer las informaciones y artículos de opinión de ese pequeño grupo minoritario de periódicos, él sabe ya de sobra cuales son. Más tarde le propondré para que tenga más fuentes de información que se ciña a asuntos concretos, Panamá, la Púnica, Gurtel, Rita Barberá, Rita Maestre, PP Chorizos Unidos, fondos buitres, Felipe González, Felipito el Breve, Prisa-Cebrian, Sistema Judicial, Cosidó, Meapilas Unidos, Legión Pantuflo... no, no puedo abrumarle, después de esto ya encontrará él solito el camino de las subsiguientes lecturas.

Después de todo acaso no sea tan malo que salten a las páginas de la prensa determinados asuntos. Es una maravillosa oportunidad para ilustrarnos sobre la realidad española, esa todavía España de charanga, pandereta y sacristía. A nuestro marciano le bastará tomar el mismo asunto y seguirle los pasos en distintos medios para darse cuenta de qué va la cosa, para comprender que hay que rehacer el sistema judicial de arriba abajo, que hay que meter en la cárcel a medio PP junto a sus correligionarios, que la justicia social es una prioridad inaplazable. Se dará cuenta de que en España tenemos mucho que discutir y analizar para ir entendiendo cada uno de los asuntos y problemas que vivimos; descostrados éstos de las mentiras y de la tutela del OPUS y de los poderes financieros, serán una fuente inapreciable de conocimiento. Conocer y saber de qué va todo esto, la vida y todo lo que nos rodea, es imprescindible para sentirse en mediana paz con el mundo y nosotros mismos. 

En julio, cuando nuestro viajero interespacial vuelva a su planeta comprenderá que ese pequeño país llamado España que él miraba alarmado desde un telescopio de largo alcance desde la terraza de su casa en Marte, habrá empezado a salir de la Edad Media para incorporarse plenamente a nuestro siglo.