OXI


Mystras, Peloponeso, Grecia, 2 de julio de 2015

No al sometimiento a la Troika, no al TTIP, no a la ley Mordaza, no a los desahucios, no a tantas leyes y procedimientos que tratan de atar al pueblo de pies y manos, que tratan de silenciarlo. OXI: no. Hoy la histórica ciudad de Argós amaneció cubierta por octavillas que invitaban radicalmente al no. Salimos temprano del hotel y caminábamos hacia la estación de autobuses. Los cajeros a esta hora temprana estaban más concurridos que días atrás. En las calles se palpa este pulso que echa Grecia a los poderes financieros europeo. Los griegos aparecen tranquilos, las voces y las conversaciones de las terrazas, abarrotadas, pueden oírse hasta bien entrada la madrugada, desvelan nuestra primera hora de sueño; en la calle no se respira ninguna clase de dramatismo. En el autobús tratamos de desvelar los titulares de la prensa con el traductor de Google. A toda plana en la portada cinco o seis rostros que representan hoy en Europa los intereses de los bancos y aquellos muy particulares de Alemania. En el centro la ceñuda imagen de la señora Merkel acompañada por otro rostro que me recuerda algún mando de la Gestapo, el ministro de economía alemán; representantes del país que en el último siglo ha acumulado más deudas en Europa, buena parte de la cual le fue condonada; los representantes del país que debe miles de millones a Grecia y que se niega a pagar; los representantes del país que ha sustentado una buena parte de su desarrollo económico usando a los países del Sur como parias al servicio de su industria. OXI.

La última página del periódico lo ocupa la imagen que aparece al final de este texto, un alegato, que en Grecia es un grito, contra la intromisión del gran capital en la política de Grecia. ¿Donde se ha visto que un personaje como Junker se atreva a hacer descaradamente campaña por el SÍ? ¿A quién interesa el sí? Basta echar un vistazo a la viñeta para saber de qué va la cosa. En Grecia lo que se cuece en esos días no es otra cosa que mantener encadenado al sur al yugo del mandato de los intereses de Alemania. No podemos seguir siendo siervos de una economía que no es la nuestra, de unos intereses que nos son ajenos.

Las políticas de siempre y los viejos mandatarios. Esta mañana aparecía en la portada de la prensa nacional una fotografía de una reunión reciente de los cuatro presidentes de España con el cazaelefantes Juan Carlos. Esos son y han sido los representantes de nuestro país, los forjadores de alianzas con el Ibex y sus iguales. Para el señor González, gordo y lustroso ex al servicio de Gas Madrid, el 99 por ciento de la gente de Podemos no tiene ni idea de lo que sucede en Venezuela. En nuestro país y en Grecia los únicos que tienen verdadero conocimiento de lo que pasa y de lo que hay que hacer son los listo de siempre, los que siguen ordeñando sin límites los usufructos del país desviando el grueso de los beneficios hacia los bolsillos de las grandes empresas. Y son estos socialistas de mierda que agasajan al cazaelefantes, el de las comisiones del petróleo que importaba España, que privatizaron grandes empresas que ahora les dan cobijo, o que nos metieron en una guerra con Irak para hacer negocios personales... Dios, qué mundo, la cantidad de inmundicia que han generado y que ahora se atrevan a dar lecciones de democracia y de buen hacer político...

Estoy en los años cincuenta, una novela de Lawrence Durrell, Limones amargos. "El encanto de lectura que no sabe de géneros." Siendo éste un blog de viajes imposible no citar aquí algunas palabras de Durrell sobre ellos : "Los viajes, como los artistas, nacen, no se hacen. Surgen en forma espontánea de las exigencias de nuestra naturaleza, y los mejores no son sólo hacia fuera, sino también hacia adentro."

En ello estamos. Es cierto, yo me he pasado seis años sin que apareciera ni por asomo un pequeño proyecto de viaje por mi cabeza hasta esta pasada primavera en que por generación espontánea el cuerpo empezó a pedírmelo. En ello estamos, sólo que aún falta la segunda parte de la proposición, ahora falta que el viaje además de serlo exterior se haga también interior. Yo no he llegado todavía a esa fase, un momento que espero con cierta expectación porque sé que cuando el viaje se hace también interior de verdad sucede algo parecido a una revelación, uno se encuentra de repente, entonces, en un mundo nuevo

Quizás para ello se necesita superar este precalentamiento por los países del Mediterráneo, ir más allá, pisar el Kurdistán, las estribaciones del Cáucaso, sobrepasar el mar Caspio y entrar en Asia Central. Estar rodeado por los desiertos de Kazajstán o por las altas montañas de Kirguistán creo que me ayudará a entrar en un viaje completo. Grandes llanuras, desiertos y valles angostos donde se alzan montañas de más de siete mil metros y en donde los turistas difícilmente llegan, algo que es imposible eludir en Italia y Grecia, son paisajes más propicios para que se desencadenen dentro de uno sensaciones y vivencias especialmente significativas. Algo parecido a eso que en budismo llaman satori. En ello para, como en el hecho de caminar durante semanas atravesando montañas y valles, la esencia de todo viaje, una busqueda de uno mismo a través de los paisajes, los pueblos y las gentes de países lejanos.

Imágenes
1. A quién beneficia el SÍ.
2. Museo Arqueológico de Esparta.